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Carolina Rosario

Orgullo boricua que deja huella

Cara lavada. El maquillaje ausente en la conversación. Los expresivos ojos de  aquella niña que tenía clara su pasión desde los días del kindergarden, necesitaban hablar sin la presencia del rímel y la vanidad. 

Sí, en la conversación debía estar presente la pequeña Carolina. Ella ha sido la verdadera protagonista en la historia profesional de la boricua  que pisa fuerte en la televisión nacional de los Estados Unidos. Dejarla por fuera equivalía a traicionar su esencia y no estaba dispuesta a permitírselo. 

Cuando se contemplaban aquellas pupilas llenas de esa ambición que alimenta los sueños, uno entendía que la mujer “behind the scenes” era mucho más fascinante que la periodista admirada noche tras noche: belleza imperfecta, honesta a más no poder, poco amiga de las respuestas falaces que se columpiaban en los labios de muchos cuando el periodista se vuelve feroz en su ejercicio de preguntar para satisfacer sus curiosidades. 

Mientras las palabras encontraban su lugar en aquella voz perfumada con las olas del mar Caribe y la brisa de San Juan, ella se volvía muy cercana. En algunos momentos parecía una de esas encantadoras féminas que conoces en el autobús  y te confían sus secretos sin razón aparente. En otros, se escuchaba como una entrañable amiga de la secundaria con la que te reencuentras después de muchos años. 

Indudablemente dialogaba con una puertorriqueña sin egos ni divismos de ninguna índole. Tan emprendedora y visionaria como las miles de jóvenes que sorteaban a diario las impredecibles aventuras que trae la compleja misión de hacer realidad sus sueños y simultáneamente caminar de la mano con un compañero de vida y ser aprendiz de la maternidad en un país lejano. 

“Me siento un poco extraña. Usualmente soy yo la que hace las preguntas”, dijo. Pese a la distancia, podía olfatearse que las haría en cualquier momento. No estaba dispuesta a dejar escapar la oportunidad de indagar en la vida de su interlocutor. 

Confesiones de una periodista en construcción

En comparación a otras periodistas hispanas ¿cuál es su sello distintivo en la televisión en español de los Estados Unidos?

Carolina Rosario: Me considero una mujer muy auténtica, segura de sí misma y trato de ser objetiva y buscar la verdad en mi ejercicio periodístico. 

Respeto muchísimo a la teleaudiencia y por eso cuido cada detalle de la información que voy a dar antes de salir al aire. Cuando la gente enciende el televisor y te regala su tiempo es porque cree en ti. 

En su quehacer profesional, el periodista se enfrenta a las políticas del medio de comunicación en el que trabaja. ¿Alguna vez ha sido censurada?

CR: Nunca. He tenido la fortuna de contar con el apoyo y respeto de la cadena Univisión, aún cuando el entrevistado se puede arrepentir de que salga la información y puede existir el riesgo de una demanda. 

Debo resaltar la valentía y ética periodística de Daniel Coronell, nuestro presidente de noticias; María Martínez,  nuestra vice-presidenta de noticias;  y Yurisan Cordero.Ningún dato o declaración  sale al aire sin haber sido minuciosamente revisados y cumplir con los criterios editoriales. 

Cuando se tiene el privilegio de ser la periodista puertorriqueña más joven en la televisión nacional en español de los Estados Unidos y nominada al premio Emmy, el compromiso profesional es mucho mayor. En esa lucha por alcanzar sus metas ¿la autoexigencia llega a convertirse en una obsesión?

CR: Si, totalmente. Es algo con lo que debo trabajar a diario. Desde muy joven me he auto-exigido muchísimo y hay momentos en que te aturde. De hecho cuando hay tanta presión, las cosas no salen tan bien como cuando te relajas y dejas que fluyan. 

Una de las enseñanzas que me ha dejado la pandemia es justamente no tratar de controlarlo todo. Está bien exigirte, pero también dejes confiar en Dios.

Cuando te niegas la oportunidad de fluir, esa autoexigencia puede convertirse en una enfermedad. 

Como latina ¿Cuáles han sido los retos a los que ha tenido que enfrentarse en su camino profesional?

CR: Al tener una trayectoria construida en un medio de comunicación en español donde todo el equipo laboral goza del mismo respeto y valor, no he vivido ningún momento difícil en cuando a discriminación en mi camino profesional.

Creo que el reto más grande que enfrenté fue el aprendizaje de un segundo idioma. En ese momento, los miedos se apoderan de ti. Sientes que no lo estás haciendo bien, pero esas experiencias te permiten desarrollar tu seguridad y descubrir fortalezas que no conocías. Hoy soy completamente bilingüe.

Reflexiones de una madre que también
es mujer

En las sociedad latinas, la maternidad se ha idealizado como algo trascendental. Pero rara vez se habla de los conflictos y dilemas emocionales que vive una mujer al tratar de ser una buena madre sin dejar de cumplir sus metas profesionales y personales. ¿La periodista ha llegado a estar por encima de la madre en algún momento?

CR: Cuando mi hijo tenía diez meses de nacido, tuve que ausentarme un mes de casa ya que me enviaron a cubrir el paso de varios huracanes en los Estados Unidos y el paso del huracán María en Puerto Rico.

Fue un momento muy complejo en el que tuve que anteponer mi trabajo por encima de mi rol de madre. Creo que la adrenalina que vivía mientras cumplía con mi trabajo me ayudó a lidiar con la tristeza de estar lejos de mi pequeño, pero no me arrepiento.

Siempre he tenido claro que los hijos crecen y estamos en la obligación de perseguir nuestros sueños. Cuando eres madre pasas a un segundo plano, pero eso no quiere decir que tu vida termina. 

Debes aprender a priorizar en aquello que realmente sea importante y valioso para tu crecimiento personal y profesional. 

La crianza es un asunto que requiere mucha salud emocional y romper con algunos patrones heredados. En su rol de madre ¿Qué no quisiera repetir de lo inculcado por sus padres en la crianza de su hijo?

CR: Tuve la fortuna de crecer al lado de unos padres que me inculcaron valores morales y espirituales que han sido claves en mi historia. Pero no me enseñaron mucho acerca del otro lado, ese lado cruel con el que debemos lidiar tarde o temprano cuando crecemos y nos enfrentamos al mundo.Creo que sus consejos fueron más reactivos que proactivos.

Me siento en la obligación de mostrarle a mi hijo la otra cara de la vida. Pienso que los hijos deben prepararse para enfrentarse al sufrimiento y poder confrontarlo. Esto les ayudara a   fortalecerse emocionalmente y convertirse en personas capaces de seguir adelante a pesar de los obstáculos. 

¿Qué le ha enseñado su hijo?

CR: La paciencia y el significado del amor incondicional. Gracias a él, aprendo día a día la importancia de tener calma y andar liviana por la vida por que cuando tienes un hijo no puedes controlarlo todo.

Recuerdo que cuando nació, tuvo problemas de salud y tuve que enfrentar días difíciles. Mientras más pasaba tiempo a su lado y lo veía batallar, más crecía lo que sentía por él. Comprendí que el verdadero amor te permite entregarte sin reservas y sin esperar nada a cambio. 

Como madre ¿cuál ha sido la experiencia más difícil que ha enfrentado?

CR: El no tener a mi familia cerca cuando mi hijo nació. Soy puertorriqueña y por lo tanto ciudadana americana, pero al final del día sigo siendo una inmigrante. 

Aunque actualmente algunos familiares se mudaron a los Estados Unidos, era muy frustrante no tener a tu gente en un momento tan importante para mí. Ese es el precio que debes pagar cuando vives en otro país. 

El futuro de su país

Políticamente hablando,  soplan vientos de cambio para Puerto Rico. Por un lado,  podría convertirse en el estado número 51 de la Unión Americana. Por el otro, la posibilidad de una futura soberanía. Como boricua ¿Cuál cree que sea la opción más conveniente para la Isla del Encanto?

CR: Pienso respetuosamente que el estatus de Estado Libre Asociado ha colapsado y es momento de pensar en un nuevo modelo político. Actualmente, la situación de Puerto Rico no es la mejor: los salarios son bajos, no hay muchas oportunidades laborales, tenemos una deuda multimillonaria y no tenemos soberanía para relacionarnos económicamente con el resto del mundo. Consecuencia de esto, muchos boricuas están abandonado la isla. 

Convertirnos en el estado número 51 de los Estados Unidos puede ser una opción, mas no es la solución definitiva a nuestros problemas. Sin embargo, no veo cercano que esto llegue a darse. Estados Unidos no tiene intención de hacerlo debido a intereses políticos y económicos. 

Si en los próximos años esto no sucede, los puertorriqueños debemos prepararnos para una futura soberanía. 

Sueños cumplidos 

¿Aún le debe algo a esa niña del kindergarden que soñaba con ser comunicadora?

CR: No. Esa niña está muy orgullosa  de la mujer en la que me he convertido. De las diez metas que me propuse en aquel entonces, ya he logrado siete de ellas y tengo la vida entera para cumplir las que me faltan. 

La pregunta antes del adiós

Gratitudes mutuas y empatía genuina. Librada de los interrogantes, no se aguantó las ganas de estar nuevamente del otro lado. “¿Cuántos años tienes?”, preguntó.

Aunque la respuesta fue omitida era emocionante mirar sus ojos, contemplar en ellos a esa niña que siempre supo lo que quería lograr y concluir que Carolina Rosario estaba predestinada a ser periodista.

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