CAMILA MENDOZA
IG: @camilamendozaa
Durante décadas, la conversación sobre la pérdida de grasa se centró en la dieta, el ejercicio y, más recientemente, en los medicamentos para el control del peso GLP-1. Pero hoy, un nuevo protagonista comienza a ganar espacio en la medicina preventiva y la estética avanzada: la tesamorelina, un péptido desarrollado inicialmente para una condición médica específica que ahora despierta el interés de especialistas por su potencial para reducir la grasa visceral, considerada una de las más perjudiciales para la salud metabólica.
Su creciente popularidad ha llevado a que se solicite con frecuencia en clínicas de medicina funcional, regenerativa, centros especializados en longevidad, y consultas enfocadas en el bienestar. Sin embargo, detrás del entusiasmo existe un dato fundamental que conviene entender antes de considerar este tratamiento.
“La tesamorelina es péptido de origen farmacéutico que ya tiene respaldo y resultados clínicos documentados, pero eso no significa que esté aprobada para todos los usos que hoy se le atribuyen”, explicó la enfermera de práctica avanzada certificada María José Salas, fundadora y líder de Ageless Perfection.
La especialista aclara que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó este medicamento exclusivamente para el tratamiento de la lipodistrofia asociada al VIH, una condición caracterizada por la acumulación de grasa abdominal profunda. Y su utilización para mejorar la composición corporal, disminuir la grasa visceral en personas sin VIH o con fines antienvejecimiento corresponde a un uso off-label, es decir, fuera de las indicaciones oficialmente aprobadas.
“Esto no significa que la ciencia no respalde el péptido, ya que la evidencia existe y es sólida, pero significa que cualquier persona interesada en utilizarlo debe hacerlo bajo supervisión médica estricta, comprendiendo que los estudios de seguridad a largo plazo fuera de la población con VIH todavía son muy limitados”, advirtió.
¿Qué es la tesamorelina?
La tesamorelina es un análogo sintético de la hormona liberadora de la hormona del crecimiento (GHRH). Desarrollada por la farmacéutica Theratechnologies, recibió la aprobación de la FDA en 2010 bajo el nombre comercial Egrifta. Reportes indican que en 2025 se autorizó una formulación de nueva generación, Egrifta WR, que simplificó el tratamiento al reducir la frecuencia de preparación del medicamento, manteniendo su eficacia clínica.
A diferencia de la administración directa de hormona del crecimiento, la tesamorelina actúa estimulando a la glándula hipófisis para que produzca esta hormona de manera fisiológica y pulsátil.
“En lugar de reemplazar la hormona del crecimiento, estimula al organismo para producirla siguiendo un patrón más parecido al natural. Desde el punto de vista endocrinológico, muchos especialistas consideran que este mecanismo representa una ventaja importante en términos de seguridad”, explicó Salas, graduada de la Universidad de Miami y especializada en medicina antienvejecimiento.
La experta destacó otro aspecto que diferencia a este péptido de muchos otros que circulan actualmente en el mercado.
“Lo que hace diferente a la tesamorelina es que cuenta con ensayos clínicos realizados en humanos. No hablamos de hipótesis ni de testimonios en redes sociales, sino de investigaciones publicadas en revistas científicas revisadas por pares que respaldan sus efectos sobre la grasa visceral y algunos parámetros metabólicos”.
Beneficios documentados:
Según la experta, los estudios clínicos realizados principalmente en la población para la que el medicamento fue aprobado, han documentado diversos efectos que hoy despiertan interés en la medicina preventiva y del bienestar:
“Reducción de la grasa visceral, investigaciones han demostrado disminuciones clínicamente significativas de la grasa abdominal profunda, considerada uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y metabólicas. De hecho, algunos ensayos reportan reducciones cercanas al 18 %. También se destaca la mejoría del perfil lipídico, eso quiere decir que el tratamiento también se ha asociado con una disminución de los niveles de triglicéridos y una mejoría en otros indicadores relacionados con la salud cardiovascular. Y la preservación del contorno corporal, esto es muy importante porque a diferencia de otras estrategias para perder peso, la tesamorelina reduce preferentemente la grasa visceral sin afectar de manera importante la grasa subcutánea, contribuyendo a mantener una apariencia corporal más natural”.
Aun con resultados prometedores, los especialistas coinciden en que la tesamorelina no debe entenderse como una solución universal ni como un sustituto de los hábitos saludables.
“Cuando una paciente en etapa de perimenopausia o posmenopausia consulta por grasa abdominal resistente a la alimentación y al ejercicio, la tesamorelina podría formar parte de la conversación. Pero esa decisión solo debe tomarse después de una evaluación médica completa, estudios de laboratorio, y una explicación transparente sobre lo que la FDA ha aprobado y lo que aún permanece fuera de esa indicación”, concluyó Salas.
Nota del editor: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye un diagnóstico ni una recomendación médica. Antes de iniciar cualquier tratamiento con péptidos u otras terapias hormonales, consulte con un profesional de la salud debidamente licenciado.




