Por Joelnix Boada, Huella Zero
¿Sentiste más calor de lo normal el mes pasado? La ciencia lo confirma: septiembre de 2026 fue el segundo septiembre más caluroso del planeta desde que comenzaron los registros modernos, en 1850. Solo fue superado por el mes de septiembre de 2023.
Tanto el Centro Nacional de Información Ambiental (NCEI), de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), como el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), de la Unión Europea, ubicaron septiembre de 2026 como el segundo más caluroso. Asimismo, destacaron que, de enero a septiembre de 2026, la temperatura media global fue la segunda más elevada del registro histórico, ligeramente inferior a la de 2024.
Según la NOAA, el mes pasado la temperatura promedio de la superficie terrestre superó en 1,33 °C (2,39 °F) la media del siglo XX. Esta cifra es ligeramente inferior a la de 2023: 0,07 °C (0,13 °F) menos. Septiembre de 2026 fue el 51.º septiembre consecutivo con temperaturas globales por encima del promedio del siglo XX.
“Cabe destacar que los últimos cuatro septiembres (2023-2026) representan los cuatro septiembres más cálidos registrados y son los únicos que superaron una desviación de +1,0 °C (+1,8 °F). Los 10 septiembres más cálidos se han producido desde 2015”, se lee en el informe de la NOAA.
Por regiones, Norteamérica, Asia y el Ártico vivieron su septiembre más cálido. Oceanía y Europa registraron su segundo y cuarto septiembre más cálido, respectivamente, y África también tuvo su cuarto septiembre más cálido. Sudamérica registró su séptimo septiembre más caluroso. Incluso las temperaturas de la troposfera inferior, estimadas por satélite, ocuparon el tercer lugar entre los septiembres más cálidos registrados.
En Estados Unidos
El fenómeno se sintió con mayor intensidad en el centro del país: Kansas, Oklahoma, Misuri, Arkansas e Illinois registraron su septiembre más cálido y superaron incluso las marcas establecidas durante los intensos años del Dust Bowl, en la década de 1930, un periodo agravado por la actividad humana.
En conjunto, los 48 estados contiguos registraron en septiembre de 2026 la temperatura promedio más alta para ese mes desde que comenzaron los registros, en 1895.
Septiembre fue el cuarto mes del año en romper récords mensuales de calor en el país, tras marzo, julio y agosto. Además, la temperatura promedio nacional de enero a septiembre alcanzó un máximo histórico.
Calor en los océanos
Sobre las temperaturas globales en el océano, estas experimentaron un septiembre sin precedentes: la superficie oceánica alcanzó su punto más alto registrado, con un promedio de 1,10 °C (1,98 °F) por encima de lo estimado para septiembre.
El meteorólogo Daniel Morales explicó a Huella Zero que el calentamiento del agua del mar y su impacto en los patrones climáticos son resultado directo de la actividad humana: de la industria, de un sistema de transporte que depende de la movilidad individual y de las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Es algo que ya la ciencia ha determinado más allá de lo que puede indicar la evidencia. Yo creo que es importante que la gente sepa que nuestras acciones hoy en día están influyendo directamente en las condiciones que estamos viendo en cuanto al medio ambiente, las temperaturas que experimentamos cada año, la intensificación rápida de los sistemas tropicales”, expresó.
El calor extremo: una amenaza silenciosa de la que hay que protegernos
Jane Gilbert, Chief Heat Ambassador en el Atlantic Council’s Climate Resilience Center, afirmó a Huella Zero que, a diferencia de las inundaciones, los huracanes o los incendios forestales, el calor es muy difícil de fotografiar o visualizar. Casi siempre parece simplemente un día caluroso.
Sin embargo, el calor extremo causa más muertes que muchos otros fenómenos meteorológicos, y en algunos casos, el exceso de muertes por calor supera la suma de las muertes causadas por inundaciones, huracanes e incendios forestales.
“La exposición prolongada al calor puede tener graves consecuencias para la salud, especialmente cuando las personas no están suficientemente hidratadas. Puede dañar los riñones y contribuir a la enfermedad renal crónica, que puede ser mortal y de difícil recuperación. También puede afectar la salud mental, contribuir a la depresión, provocar complicaciones cardiovasculares, desencadenar asma y reducir el rendimiento físico y cognitivo”, advirtió.
Recomendó que, en las ciudades más calurosas, se ayude a los empleadores a comprender que proteger a los trabajadores también beneficia a la economía. “Los trabajadores que tienen acceso a agua potable fresca, áreas de descanso con sombra y pausas para recuperarse son más saludables, más productivos y tienen más probabilidades de permanecer empleados a largo plazo”, explicó,
Añadió que los empleadores también pueden reducir la exposición ajustando los horarios y permitiendo que los trabajadores comiencen más temprano o eviten las horas de mayor calor siempre que sea posible.
“La educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas a nuestra disposición. Tanto empleadores como trabajadores se benefician al comprender los riesgos del calor extremo y las medidas prácticas que pueden prevenir enfermedades y lesiones”, concluyó.
Centros Nacionales de Información Ambiental de la NOAA, Panorama del Clima: Cartografía Estatal, publicado en octubre de 2026, consultado el 15 de octubre de 2026 en https://www.ncei.noaa.gov/access/monitoring/climate-at-a-glance/statewide/mapping.




