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Lía Protto: Reinvención, diseño y la conquista de nuevos horizontes con Tentroya en su universe de colores y talento

Abogada de formación y diseñadora por vocación, Lía Protto fundó en 2008 Tentroya, una marca nacida entre raíces camperas e indumentaria de cuero que evolucionó hasta convertir sus carteras geométricas y originales en su sello indiscutible. Con casi dos décadas de trayectoria, distinciones como el Sello de Buen Diseño Argentino y un rol reciente como jurado en el Art Basel Week de Miami, Lía ha demostrado que la creatividad y los negocios conviven en perfecta armonía. En esta charla íntima, nos revela los secretos de su proceso creativo, los desafíos de expandirse en el mercado de Estados Unidos y su filosofía inquebrantable: evolucionar constantemente sin perder jamás la identidad, la calidad y la originalidad.

  1. Lía, ¿cómo nace tu marca y cuál fue la inspiración que te llevó a crearla? 

Tentroya nació en 2008. Yo soy abogada de formación y, mientras trabajaba en un estudio jurídico, empecé a estudiar Diseño de Indumentaria porque siempre tuve una parte muy creativa que necesitaba explorar más. En un momento entendí que quería emprender y construir algo propio, y ahí apareció la idea de la marca.

Al principio no hacía carteras, hacía camperas e indumentaria de cuero. En ese momento Buenos Aires recibía muchísimo turismo y el cuero argentino tenía mucho atractivo, así que me pareció un buen punto de partida. Muy rápido, las mismas clientas empezaron a pedir productos más pequeños y accesibles, y así fuimos incorporando billeteras, accesorios y después carteras, que terminaron convirtiéndose en el corazón de Tentroya.

El nombre también tiene una historia muy personal. Tentroya era uno de los caballos de carrera de mi familia. Yo crecí muy vinculada al campo, a Entre Ríos y a los caballos, y cuando tuve que elegir un nombre para la marca quise tomar algo que tuviera una conexión real conmigo y con mi historia.

  1. ¿En qué momento de tu vida decidiste que querías dedicarte al diseño de moda?

No hubo un momento exacto en el que dije “voy a ser diseñadora”. Fue bastante más gradual. Estudié Derecho, me recibí a los 23 años y trabajé varios años como abogada. Mientras trabajaba empecé a estudiar Diseño de Indumentaria en la Escuela Argentina de Moda, primero casi como una búsqueda personal.

A medida que estudiaba me fui involucrando cada vez más, después hice una especialización en alta costura y empecé a sentir que ahí había algo que realmente me entusiasmaba.

Hoy, si miro para atrás, creo que en el fondo siempre supe que lo mío tenía una parte muy creativa. Vengo de una familia bastante tradicional, donde me incentivaron a estudiar una carrera como Derecho, y además mi papá tenía comercios, así que en ese momento me parecía lógico pensar también en seguir vinculada a la empresa familiar.

Me costó un poco amigarme con esa parte creativa porque muchas veces parece que el mundo creativo y el mundo de los negocios fueran opuestos, y con el tiempo entendí que pueden convivir perfectamente. De hecho, siento que esa combinación es una parte muy importante del alma de Tentroya: no son solamente los números ni solamente el diseño, sino la posibilidad de construir una empresa sin perder la creatividad que le da identidad y esencia.

  1. ¿Siempre sentiste que tenías una sensibilidad especial para la moda, los colores, las texturas y las tendencias, o fue algo que desarrollaste con los años?

Creo que la sensibilidad estaba desde siempre, pero el criterio se desarrolla muchísimo con los años. En mi familia no había una tradición vinculada al diseño o a la moda, así que durante mucho tiempo esa parte creativa estuvo ahí, pero no necesariamente validada como profesión.

Siempre fui muy curiosa. Me encanta entender cómo se fabrican las cosas, no solamente los productos de moda, y siempre fui amante de la moda, las tendencias, los colores y las texturas. En algún momento todo eso se juntó.

Estudiar me dio herramientas y trabajar durante casi veinte años diseñando y fabricando producto me dio otra cosa completamente distinta: criterio. Mi parte favorita del proceso, sobre todo cuando recién empezaba, era buscar proveedores, recorrer curtiembres y encontrar cueros, colores y texturas diferentes. Me sigue encantando hacerlo.

Hoy veo una forma, una proporción, un cuero, un herraje o una terminación y tengo una opinión bastante rápida sobre si funciona o no. Eso no creo que sea solamente talento; hay muchísimas horas de mirar, probar, equivocarse, corregir y volver a hacer.

  1. Para ser una buena diseñadora, ¿crees que se necesita tener un “ojo clínico”? ¿Ese talento se aprende o se nace con él?

Creo que se puede aprender y desarrollar muchísimo, pero también creo que hay una parte creativa de la personalidad que viene con uno. Esa necesidad de tener ideas nuevas todo el tiempo, ser curioso, explorar, mirar algo y preguntarte qué más se puede hacer con eso.

Es un perfil diferente al de una persona quizá más racional o más numérica. Las personas creativas muchas veces somos más sensibles y miramos el mundo con otros ojos, también desde un lugar más estético. Con eso sí creo que uno en cierta medida nace, aunque después obviamente se perfecciona y se desarrolla.

En mi caso además hay una parte muy relacionada con la fabricación. No puedo mirar un producto solamente desde lo estético. Automáticamente miro cómo está construido, cómo cae el material, cómo está resuelta una costura, si la estructura funciona, si el herraje acompaña o si va a ser cómodo. Después de tantos años haciendo producto es casi inevitable mirar las cosas de esa manera.

Igual yo soy de esas personas que creen que en la vida casi todo es posible. Entonces, si alguien no siente que nació con esa sensibilidad pero realmente quiere desarrollar ese camino, probablemente también le diría que lo intente, porque creo muchísimo en lo que uno puede aprender y construir.

  1. Cuéntanos sobre el proceso creativo detrás de tus colecciones. ¿Dónde comienza una nueva colección para Lía Protto?

No empieza siempre en el mismo lugar. A veces trabajamos a partir de una cápsula o un concepto y eso define el universo de la colección. Otras veces el punto de partida es mucho más práctico: vemos que nos falta una cartera grande, una cartera chica o determinado tipo de producto que las clientas están pidiendo.

A partir de ahí empiezo a buscar referencias, formas y materiales, pero siempre tratando de que el resultado tenga algo propio. Si tomo una referencia, no quiero que termine siendo igual a esa referencia. Para mí la originalidad es muy importante.

Personalmente me gustan muchísimo las carteras más pequeñas, estructuradas y con formas geométricas. Ese tipo de diseño me representa mucho, aunque obviamente también tengo que pensar como empresaria y desarrollar productos que respondan a distintas necesidades comerciales.

  1. A lo largo de estos años, ¿cómo ha evolucionado tu estilo como diseñadora y la identidad de tu marca?

Evolucionó muchísimo porque también evolucioné yo. Soy muy crítica con mi propio trabajo y necesito actualizarme todo el tiempo. Hay productos que siguen funcionando durante años y las clientas los siguen eligiendo, pero yo muchas veces ya quiero avanzar hacia otra cosa.

No siento que haya perdido la esencia de lo que siempre me gustó, sobre todo esa búsqueda de hacer piezas originales y siempre intentar trabajar con buena calidad. Obviamente a veces sale mejor y otras veces no, y muchas veces también te adaptás al mercado.

Pero el diseño en sí va evolucionando permanentemente porque a medida que hacés productos te equivocás, ves cómo funcionan, cómo quedan, qué podría haberse resuelto mejor y recalculás sobre esa experiencia. Además vas encontrando nuevos materiales, nuevas técnicas, nuevas formas y cosas distintas para investigar. Para mí el diseño es un mundo inagotable si uno realmente se dedica a explorarlo.

Creo que hay elementos que siempre estuvieron en Tentroya: el cuero, la búsqueda de calidad, el color, las formas definidas, la funcionalidad y la intención de hacer algo que tenga identidad sin depender de un logo enorme o de una tendencia puntual.

Con los años también aprendí a encontrar un equilibrio entre lo que quiero diseñar y lo que el mercado realmente necesita. Eso es parte de crecer como diseñadora, pero también como empresaria.

  1. ¿Cómo definirías a la mujer que viste tus diseños? ¿Quién es la mujer Lía Protto?

Yo no diría “la mujer Lía Protto”, porque la marca es Tentroya, pero sí tengo bastante claro para quién diseño.

Es una mujer que tiene personalidad propia, que disfruta de la moda pero no necesita seguir todas las tendencias, que valora el diseño, la calidad y los detalles. Me gusta pensar en una mujer que quiere usar algo diferente pero que al mismo tiempo pueda incorporarlo realmente a su vida.

No me interesa diseñar solamente una cartera linda para una foto. Tiene que ser un producto que una mujer pueda usar, disfrutar y hacer propio.

  1. Cuando diseñas una pieza, ¿qué es más importante para ti: que sea elegante, sexy, cómoda, diferente o lograr un equilibrio entre todo eso?

Para mí tiene que haber equilibrio, aunque hay dos cosas que no negocio demasiado: que tenga identidad y que esté bien hecha.

Después puede ser elegante, divertida, más clásica, más geométrica o más llamativa dependiendo de la colección, pero si no es funcional o está mal fabricada, para mí el producto falla.

Yo soy bastante obsesiva con la calidad. Me molesta muchísimo cuando una idea buena termina mal ejecutada por una mala costura, una terminación incorrecta o un material que no responde como debería.

  1. ¿De dónde vienen tus principales fuentes de inspiración: los viajes, el arte, otras culturas, las mujeres, la arquitectura, la naturaleza?

De todo. No tengo una única fuente de inspiración. Puedo ver una forma arquitectónica, una combinación de colores, una textura, una persona en la calle o algo durante un viaje y quedarme pensando en eso.

También me inspira muchísimo el propio producto. Muchas veces empiezo jugando con una forma geométrica, con una estructura o con un material y desde ahí aparece la idea.

Y después hay una parte muy concreta que viene de escuchar a las clientas. A veces la inspiración no es romántica: simplemente alguien necesita que una cartera tenga determinado tamaño o función, y el desafío creativo es resolver eso de una manera interesante.

Para mí la inspiración también es inagotable. Podés inspirarte diez veces en una misma cosa y hacer diez colecciones totalmente distintas.

  1. La moda es una industria muy competitiva. ¿Cuál consideras que ha sido el mayor desafío que has enfrentado como diseñadora y empresaria?

Creo que el mayor desafío es la adaptación constante.

En casi veinte años atravesé muchísimas etapas: empecé trabajando desde mi casa, después construimos estructura, tuvimos locales, equipos, producción, distintas situaciones económicas en Argentina, experiencias de internacionalización y después la pandemia, que cambió completamente la forma de vender.

Durante la pandemia realmente hubo un momento en que pensé que la empresa podía cerrar. Veníamos de una estructura muy relacionada con el retail físico y tuvimos que acelerar muchísimo ecommerce y reorganizarnos.

Ahora Estados Unidos es otro desafío enorme porque llegás con toda una experiencia previa, pero igual tenés que aprender otro mercado prácticamente desde cero.

Pero también es lo que más amo. Los desafíos me hacen sentir viva. A veces me pregunto para qué me meto en determinadas cosas, pero después me doy cuenta de que justamente me meto porque me gusta, porque me desafía y porque creo que se puede crecer. Para mí esa es una parte muy importante de ser empresaria.

  1. ¿Hay alguna colección o alguna pieza que hayas creado que tenga un significado especialmente importante para ti?

No soy demasiado nostálgica con mis propios diseños. Al contrario, soy bastante crítica y siempre siento ganas de hacer algo nuevo.

Hay productos que para la marca fueron muy importantes porque se mantuvieron durante años y las clientas los siguen eligiendo, y obviamente les tengo cariño porque formaron parte del crecimiento de Tentroya. También hubo un producto con el que nos presentamos al Sello de Buen Diseño Argentino y recibimos esa distinción, que fue un reconocimiento muy lindo.

Pero si me preguntás cuál es “mi cartera favorita de todos los tiempos”, probablemente todavía quiera diseñarla.

  1. ¿Qué sientes cuando ves a una mujer usando uno de tus diseños y haciéndolo parte de un momento importante de su vida?

Es espectacular. Incluso después de tantos años me sigue pasando.

Me encanta cruzarme con alguien en la calle usando una cartera nuestra, sobre todo cuando esa persona no sabe quién soy. Es una validación muy genuina porque significa que eligió ese producto porque realmente le gustó.

Y cuando aparece en una producción, en televisión o en alguien conocido también es lindo, obviamente, pero creo que lo que más disfruto es ver que un objeto que empezó como una idea terminó formando parte de la vida cotidiana de otra persona.

  1. En una época dominada por las redes sociales y las tendencias que cambian constantemente, ¿cómo haces para mantener la esencia y autenticidad de tu marca?

Tratando de no correr atrás de todo.

Obviamente miro tendencias, redes y lo que está pasando porque sería absurdo no hacerlo, pero no creo que una marca pueda cambiar completamente su identidad cada seis meses.

Para mí el diseño es inagotable. Podés inspirarte diez veces en una misma cosa y hacer diez colecciones completamente diferentes. Tentroya también va evolucionando conmigo, pero intento que esa evolución conserve siempre su esencia.

Hay elementos que son parte de su ADN desde hace muchos años: el cuero, el color, la búsqueda de calidad, las formas, la estructura, la funcionalidad y, sobre todo, la intención de hacer producto con personalidad.

Creo que el desafío es justamente ese: evolucionar sin perder identidad. Y que esa identidad no sea simplemente una adaptación a lo que el mercado está pidiendo en determinado momento. Obviamente uno escucha al mercado y se adapta, pero la marca tiene que seguir teniendo una mirada propia.

  1. ¿Qué viene ahora para Lía Protto? ¿Nuevas colecciones, colaboraciones, expansión internacional o algún proyecto que puedas adelantarnos?

Mi foco hoy está puesto claramente en Estados Unidos.

Quiero seguir haciendo crecer Tentroya acá, tanto en ecommerce como en wholesale, ampliar la presencia en boutiques y retailers y, en algún momento, empezar a pensar también en pequeños locales propios en distintos estados.

Pero el crecimiento que me interesa no es solamente empresarial. Quiero que también sigamos evolucionando desde el diseño y desde las colecciones: probar nuevos materiales, investigar nuevas posibilidades de fabricación y experimentar, por ejemplo, con cueros vegetales y otras alternativas que todavía no trabajamos.

También quiero seguir conociendo la industria desde adentro: nuevos talleres, materiales, proveedores, tecnologías y formas de desarrollar producto. Para mí esa exploración alimenta muchísimo la parte creativa.

Estados Unidos es un mercado enorme y siento que todavía tenemos muchísimo por conocer y probar. Mi objetivo es construir una empresa grande, rentable y sostenible, pero sin dejar de evolucionar como diseñadora ni perder esa curiosidad por hacer cosas nuevas.

  1. Si tuvieras que definir tu marca y tu filosofía como diseñadora en tres palabras, ¿cuáles serían?

Originalidad, calidad y personalidad.

Creo que esas tres resumen bastante bien lo que busco: que el producto tenga algo propio, que esté bien hecho y que no pase desapercibido por ser igual a todo lo demás.

  1. Fuiste jurado de Fashion & Art event durante Art Basel Week en Miami y en múltiples ocasiones te han reconocido a lo largo de tu trayectoria. ¿Qué significa para ti cuando resaltan tu carrera a nivel internacional?

Es muy gratificante, sobre todo porque cuando empezás a trabajar en otro país muchas veces sentís que volvés a empezar.

Yo tengo una trayectoria de casi veinte años en Argentina, pero llegar a Estados Unidos implica construir nuevamente relaciones y hacer que la gente conozca tu trabajo.

En Fashion & Art primero participé como diseñadora en distintas ediciones y después fui convocada para formar parte del jurado durante Art Basel Week 2025. Para mí ese cambio de lugar fue especialmente lindo: pasar de mostrar mi propio trabajo a que confiaran en mi experiencia para evaluar el trabajo de otros profesionales.

Más que sentirlo como “un premio”, lo vivo como una confirmación de recorrido. Después de tantos años diseñando, fabricando, aprendiendo, equivocándome, construyendo equipos y atravesando distintas etapas, que alguien valore esa experiencia en otro país me da muchísima satisfacción.

Y además tiene algo especial porque Estados Unidos es justamente el mercado donde hoy estoy construyendo una nueva etapa profesional. Que empiecen a reconocer acá una trayectoria que viene de muchos años anteriores es muy lindo.

IG: @tentroyaus
www.trentroya.com

Tentroya, una marca con presencia internacional


Tentroya ha logrado posicionarse en el mundo de la moda, contando entre sus embajadoras con algunas de las top models más importantes de la industria, quienes han sido imagen de la marca y han contribuido a proyectar su estilo y prestigio.

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Tags: , , Last modified: August 12, 2026
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