Por Andreína Barreto, Huella Zero
Los festivales musicales han evolucionado más allá del entretenimiento para convertirse en plataformas de educación ambiental. En medio de la crisis climática, organizadores de eventos masivos han comenzado a integrar espacios verdes que promueven prácticas sostenibles, desde el reciclaje hasta el uso de energías limpias.
Uno de los referentes es el Lollapalooza, que ha desarrollado una estrategia de sostenibilidad dentro de sus ediciones. El festival ha incorporado zonas específicas donde los asistentes pueden aprender sobre separación de residuos, compostaje y reducción del consumo de plásticos.
Con programas como “Rock & Recycle” incentivan a los asistentes a recolectar materiales reciclables a cambio de recompensas como camisetas o termos fabricados con material reciclado.
En la página web del festival Lollapalooza se especifica que, en asociación con la iniciativa de sostenibilidad de Live Nation, Green Nation, y la principal organización sin fines de lucro REVERB, el escenario principal funciona con un sistema combinado de batería-biodiésel que reduce el uso de combustible fósil en el lugar.
Sumado a esto, ayuda a reducir las emisiones de carbono, mejora la calidad del aire y crea una experiencia más tranquila y saludable para los artistas, los fanáticos y el equipo.
En 2023, Lollapalooza utilizó energía solar en asociación con la cantante Billie Eilish y REVERB. En 2024, el escenario principal, fue totalmente alimentado por un sistema de baterías híbridas, que incluía toda la producción de audio, iluminación, vídeo y escenario.
Por su parte, programas como “Divert It!”, del festival de música Austin City Limits (ACL) en Texas, cuentan con voluntarios que orientan al público sobre cómo desechar correctamente sus residuos.
En este sentido, la iniciativa anima a los asistentes al festival a recoger una bolsa de reciclables de los terrenos a cambio de una camiseta edición especial del ACL Fest.
La lógica detrás de estos espacios verdes es aprovechar la experiencia del festival como un entorno inmersivo que facilite la interacción directa con los asistentes y promueva cambios de comportamiento en tiempo real.