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Carlos Adyan, Una realidad que define el sueño juvenil hispano.

En la plenitud de sus 25 años y una carrera en ascenso, el periodista puertorriqueño camina el éxito sin prisa. Su único afán es dejar en alto el pensamiento y la visión de dos generaciones decididas a dejar huella en los Estados Unidos. 

Por: SALVATORE LAUDICINA

Telemundo, un lunes ordinario. El reloj muestra interés en socializar con una mañana hiperactiva que no está acostumbrada a sentarse en una silla y acomodarse plácidamente. 

Mientras los minutos le cuentan un chiste a las responsabilidades, Carlos Adyan narra apartes de su historia de vida sin el ego cliché que termina por convertir un diálogo en una suerte de monólogo teatral donde el periodista hace las veces de espectador. 

Aunque la juventud de sus años camina impetuosa con los tacones de una energía arrolladora, su pensamiento está finamente tallado con el cincel de una madurez singular que contrasta con el desenfado de sus palabras. 

Historias como la suya derriban el poderío de ese sueño americano que durante décadas ha calado el imaginario de los latinos que pisan suelo estadounidense para abofetear los miedos y buscar un mejor porvenir para sus familias. 

Adyan representa un sueño muy distinto. Un sueño en el que la juventud se empodera con el conocimiento, las redes sociales y una visión transformadora. Un sueño donde las expectativas y modelos preestablecidos por otros, no son un patrón a seguir para alcanzar el éxito.

“Los tiempos cambian y debe entenderse que los jóvenes contemporáneos no pensamos como en otras décadas. Tenemos ideales que se basan en la realización personal y no en la complacencia de ese ‘deber ser’ establecido por la familia y la sociedad”. 

Pero la reflexión del periodista puertorriqueño adquiere una connotación más profunda en un momento histórico donde los jóvenes son los protagonistas principales de importantes cambios sociales y políticos tanto en Estados Unidos como en América Latina.

“Nuestra voz y nuestro pensamiento son  fundamentales en el presente para la transformación de nuestros países. Eso es algo maravilloso porque tenemos la posibilidad de convertirnos en agentes de cambio que construyen una mejor sociedad a partir de sus propias experiencias de vida y sus propias realidades”. 

Falta poco para el mediodía. Sentada en la silla, escuchando los chistes flojos del tiempo, la mañana comienza a impacientarse. Dentro de un par de horas, Carlos Adyan debe entrar al set para cumplir su cita vespertina con la audiencia de En Casa Con Telemundo y hay que cuidar hasta el más mínimo detalle.

Él se muestra sereno. Se ha vuelto ducho en capotear las presiones cotidianas  y no angustiarse frente a la polifonía laboral de actividades y expectativas a su alrededor. 

La hiperactividad diurna debe resignarse. Aún falta mucho por conocer de esta promesa de la televisión en español: una trayectoria ganada a pulso, un presente arrollador y un futuro aún más excitante. 

Un paseo por las oportunidades logradas

Rindiendo tributo a su perseverancia, Carlos Adyan le hace justicia al camino recorrido a lo largo de sus siete años de trayectoria. Es una obligación para él aplaudir la pasión de ese jovencito que empieza como pasante en la W Radio Colombia y adquiere paulatinamente colores profesionales de gran intensidad al trabajar como asistente del cantante Marc Anthony, reportero del tráfico en la edición matutina del noticiero Telemundo Miami y posteriormente como conductor de Acceso Total y colaborador regular en Suelta la sopa, ambos programas de la misma cadena televisiva. 

“Cuando eres muy joven y empiezas de abajo,  te enfocas de manera acertada en los objetivos que deseas alcanzar. No se trata de obtener un trabajo y cumplir con tus funciones. Si quieres tener prestigio, debes demostrar tu talento y profesionalismo. Esa es la única manera de ganarte el respeto y admiración de quienes te rodean en el ámbito laboral”. 

Derribando estereotipos

En un mundo tendiente a categorizar edades, formas de pensar y grupos sociales, Carlos Adyan se debate entre dos generaciones: la millenial y la centennial ya que, aunque muchos aseguren que sólo pertenecen a ella los nacidos a partir del 2000,  para algunos estudiosos del tema la llamada Generación Z se compone de aquellas personas que llegaron al mundo entre 1995 y 2010.  

En términos demográficos, los números no mienten: con un porcentaje aproximado del 59%, tanto millenials como centennials resignifican y transforman económicamente y culturalmente a la sociedad contemporánea. 

“Los jóvenes latinos somos más que fiesta, diversión y vivir el presente. Muchas personas mayores piensan que la juventud moderna no ofrece posibilidades de construir una mejor sociedad y se equivocan”, comenta. “Somos altamente productivos y contamos hoy con las redes sociales que son un escenario importante para interrelacionarnos con el mundo.  Es cuestión de entender que vivimos en otro momento histórico y abrazar el cambio”. 

Tajante, derriba los estereotipos que tienden a devaluar el rol de sus contemporáneos como fuerza productiva y ciudadanos comprometidos con el desarrollo del país. 

“Hoy más que nunca, los millenials y los centennials estamos trabajando para cambiar el presente y el futuro de los latinos en este país.  Aportamos significativamente al desarrollo económico y social  de los Estados Unidos”, detalla. “En lo personal, cada día me esfuerzo por convertirme en una mejor versión de mí en todos los aspectos. Me defino como un latino que representa dignamente el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones”. 

Influencers y tiktokers: una nueva cultura económica y laboral

Al formar parte de las generaciones millenial y centennial, Adyan concibe las redes sociales más allá de simples plataformas donde diariamente millones de jóvenes publican contenidos para ganar seguidores, viralidad y popularidad mediática. Ellas han permitido la gestación de una nueva cultura económica y laboral donde construyen un proyecto de vida que requiere paciencia, enfoque, creatividad y talento.

“Respeto muchísimo a las personas que crean contenidos para las redes sociales. Es un trabajo que exige mucha dedicación y constancia. Tanto influencers como tiktokers deben tener mucha disciplina y pensar cuidadosamente lo que van a publicar. Tener un sello propio y ofrecer calidad son claves para posicionar tu nombre”. 

El entretenimiento es algo serio

En ese hurgar en los cajones personales de Carlos Adyan, es inevitable preguntarse por qué un hombre con conocimientos de ciencias políticas termina sumergido en las profundidades del periodismo de entretenimiento.

“El periodismo de entretenimiento me permite ser Carlos Adyan. En otro tipo de formato, no gozas de tantas libertades. He logrado descubrir muchos aspectos de mí como profesional y soy honesto con la gente que me sigue”. 

Con un amor tan fiel por su oficio, es necesario cuestionarlo por esa línea fina pero imperceptible que existe entre informar y afectar el entorno personal de un cantante o actor con lo que se dice, realidad que sucede muy a menudo en programas de chismes y espectáculos, en ese afán desmesurado por sacar ‘la exclusiva’. 

“En mi experiencia como colaborador en Suelta la sopa, puedo decir que si una noticia no está plenamente verificada con una investigación minuciosa, no sale al aire”, explica. “En lo personal, siempre me pongo en los zapatos del artista y no juzgo. Es una carrera donde siempre estás en el ojo de huracán”. 

Pero a la par con la responsabilidad ética, el periodista de entretenimiento también lidia con esa banalidad con la que algunos visten al ejercicio de informar el acaecer de cantantes, actores, personalidades e influencers que revolucionan a diario las redes sociales.

“Todas las percepciones son válidas, pero el periodismo de entretenimiento exige un gran compromiso y ética por parte de quien lo ejerce. Cuando estás hablando de la vida de otra persona, es inevitable involucrarte emocionalmente.  Antes que periodista, eres un ser humano. No es fácil salir al aire y sacar a la luz una información que puede cambiar la vida de una figura pública. Aparenta serlo, pero no lo es”. 

Educar para empoderar

Es pertinente escudriñar en ese Carlos Adyan preocupado por las nuevas generaciones de latinos que crecen en este país. Aún faltan varias preguntas y una de ellas, la siguiente, está relacionada con el liderazgo y empoderamiento de niños, adolescentes y jóvenes en los próximos años. 

“La educación es el camino para lograrlo, pero deben transformarse los modelos pedagógicos de escuelas y universidades. Los jóvenes necesitan adquirir un pensamiento líder que les permita alcanzar sus objetivos en la vida”, argumenta. “Muchas asignaturas te enseñan cosas que no pones en práctica, pero nunca se piensa en educar para empoderar al niño y al adolescente tanto en la secundaria como en sus estudios superiores. Eso es prioritario para cambiar el destino de nuestra comunidad en este país”.

Ese hogar acogedor en el presente de Carlos Adyan

Horas antes de esta entrevista,  la vida de  Carlos Adyan se resume en un título: En casa con Telemundo, capítulo de su presente que le exige horas enteras de preparación y contribuye a cumplir su deseo de crecer como profesional. 

En esa adrenalina que produce sagradamente su cuerpo cada tarde, encuentra una motivación que le enseña el valor del trabajo en equipo, la empatía y la importancia de construir un nexo real y honesto con el público que lo apoya incondicionalmente. 

“Formar parte de este proyecto ha sido una experiencia enriquecedora y gratificante. Es una escuela de vida donde cada día me descubro como conductor”, asegura. “Me gustan los retos y este programa me permite reinventarme a partir de lo que aprendo en el proceso”.

Deudas pendientes

En la bocanada de glamour que despide el firmamento del espectáculo en Miami, Adyan no se permite despegar los pies del cemento y dejarse hipnotizar por los bailes seductores de una fama que lo quiere convertir a toda costa en su concubino.

Cuando la cámara enmudece y los micrófonos dejan de rugir en el set de televisión, vuelve a adquirir las deudas con un futuro ambicioso en el buen sentido de la palabra. Incursionar en la política ocupa un lugar privilegiado en esa bucket list donde ningún anhelo parece imposible.

“Es algo que me apasiona desde hace mucho tiempo. En diez años, me visualizo en el escenario político. Quiero dedicarle el compromiso y la pasión que se requieren. Respeto muchísimo la política para convertirla en un juego o un pasatiempo”.

Mientras eso sucede, le dará cumplimientos a otros pendientes: seguir creciendo como periodista y presentador, consolidar su nombre en los Estados Unidos y dar el salto a la televisión en inglés. 

Las inesperadas jugadas del destino

Mediodía. El tedioso intento del reloj por mitigar con chistes flojos la impaciencia de la mañana hiperactiva de lunes, llega a su fin. Carlos Adyan tiene el tiempo justo para acicalarse y entregarse en cuerpo y alma a esas personas que le obsequian su tiempo y renuncian momentáneamente a las preocupaciones para sentarse frente al televisor. 

Una pregunta sale disparada de su madriguera: si mañana todo cambiara para usted por esas inesperadas jugadas del destino ¿tiene un plan b para su vida? Silencio, respiros provenientes de un momento introspectivo.

“Soy más que una cara bonita y no me gusta quedarme en la zona de confort. Si eso llegase a pasar, Carlos Adyan volverá a levantarse para buscar nuevos horizontes y abrir nuevas puertas. No le temo a empezar otra vez. Es un desafío que te llena de fortaleza y sabiduría para seguir adelante”.

Telemundo, un mediodía caótico pero medicinal para quienes disfrutan lo que aman. La despedida no tiene el perfume de ese sueño americano que puede convertirse en una adicción. 

Definitivamente, él persigue algo muy distinto. Su realidad define el sueño juvenil hispano de una generación fiel a lo que piensa y quiere para dejar huella en este país, reconociendo y valorando las experiencias migratorias y personales de sus predecesores. 

Apúrate Carlos. Falta poco para salir al aire y sembrar pensamiento líder en la tierra fértil de tus ideales. El mismo pensamiento líder que cimenta los ideales de cientos de jóvenes decididos a cambiar su historia. 

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